miércoles, 10 de febrero de 2010

La importancia de los contenidos para el éxito del e-learning

El alumno se “enfrenta” solo al material didáctico, de ahí su importancia. La experiencia en el diseño de contenidos tanto transversales como especializados nos ha demostrado que un contenido online debe tener ciertas características para lograr los objetivos propuestos:

Actualizado: es una característica lógica, pero que no siempre se produce. El grado de obsolescencia varía mucho en función de la materia pero es un factor a tener en cuenta.

Adaptable/adaptado:
la secuencia didáctica o los itinerarios formativos, no deben ser iguales para todos los alumnos, debe adaptarse a las respuestas dadas por estos. De este modo se consigue un grado de dificultad progresivo no aburriendo o frustrando al alumno. Esto implicaría la utilización de pretest y de itinerarios formativos múltiples. Por otro lado, es evidente que el contenido tiene que estar adaptado a las características de los alumnos. No es lo mismo un contenido para niños, que para adultos, ni es lo mismo para recién licenciados que para profesionales, etc.

Atractivo: el contenido debe llamar la atención del alumno, resultarle atractivo. Es como una especie de “deslumbramiento”. Es importante para captar esa primera atención, aunque una vez que el alumno se acostumbra ya no le suele dar importancia.

Gráfico: la cantidad de texto debe ser la mínima posible, y es necesario utilizar la potencialidad de tecnologías como flash para animar procesos, hacer demostraciones, interrelaciones, así como utilizar cliparts o fotos que refuercen el significado.

Multimedia: es importante aprovechar la tecnología multimedia, combinando racionalmente texto con fotos, texto con fotos y audio, videos y texto, voz en off, efectos se sonido, etc.
Directo: el lenguaje a utilizar en este medio deber ser lo más claro y directo posible, la lectura en pantalla es difícil y por tanto, hay que hacer un esfuerzo de síntesis a la hora de diseñar un contenido online.

Lúdico: el viejo dicho de “la letra con sangre entra” ha dejado de tener vigencia. El aspecto lúdico, el juego, es una de las estrategias didácticas más efectivas, y hay que favorecer este aspecto a lo largo del material didáctico.

Práctico/Interactivo: debe tener continuas prácticas o ejercicios interactivos y continuas referencias a ejemplos o situaciones de la realidad. El alumno debe ser un sujeto activo, que interaccione con los objetos en pantalla, que no sea un mero espectador u oyente.

Recursos didácticos:
en un contenido online se pueden emplear diferentes recursos didácticos, textos expositivos, esquemas, animaciones, ejemplos, mapas conceptuales, palabras de glosario, notas al pie, archivos de descarga, enlaces web, etc. Las posibilidades son casi ilimitadas.

Evaluativo: el alumno necesita conocer el resultado alcanzado, su progreso en el aprendizaje, por lo que son necesarios los test o ejercicios autoevaluados, que muestran el resultado y una explicación del error automáticamente en pantalla.

Autosuficiente: si el apoyo de un docente es mínimo o pasivo es vital que el propio contenido incorpore los medios para que el alumno conozca la interfaz y solucione las dudas que le vayan surgiendo. Esto se consigue con la inclusión de tutoriales de uso, ayudas, preguntas frecuentes y la descripción de la iconografía empleada.

Completo:
con este término me refiero a que evidentemente un contenido no puede abarcar todos los aspectos de una materia concreta. Hay un proceso de elección de lo que es importante, adecuado, pertinente. Pero Internet nos da herramientas para incluir estos materiales adicionales. De este modo podemos incluir ventanas emergentes, palabras de glosario, notas al pie, archivos de descarga y enlaces web. Son elementos optativos, no evaluados, pero que están disponibles como material de apoyo o consulta.

Fuente :Kontinia Elearning